28 de noviembre de 2009

A no tocarse

     Esta semana pasada ha sido una experimentación, el domingo me puso a prueba, me uso dos veces en una tarde, fui (como ella definió) tan solo un vibrador de carne y hueso, por supuesto me estuvo negado el orgasmo, supongo que quería poner a prueba tanto mi obediencia como mi resistencia, supere la prueba pero como su mente no deja de crear nuevas ideas y juegos a cual más maquiavélico; me imagino que espoleada por el uso que acaba de hacer de su sumiso me dio una orden.

    - A partir de mañana y durante toda la semana, no podrás tocarte el pene con las manos, bajo ningún concepto.

    En un principio recibí la orden y no me impresionó mucho ese “capricho”, no infringía daño, no era complicado, y no suponía esfuerzo por mi parte, craso error.


    Que complicación!!!!!

    La verdad, no se si a las mujeres les ocurre, pero no me había dado cuenta la cantidad de veces que podemos llegar a tocarnos nuestros genitales a lo largo de un días, ya sea para ir al baño, para asearlos, para prepararlos o para acomodarlos.

    A primera hora del día surgió el primer inconveniente, te levantas… vas al baño… y…ahora que!!!
Como efectúas la micción de primera hora, EH!. Como por educación y orden de mi Dueña yo lo consumó sentado podría parecer fácil , pero no lo es, la anatomía del hombre es lo que tiene; con arte , esmero prudencia y muy tumbado consigo hacerlo ( si ya me imagino que más de un@ se estará partiendo de risa imaginando la posturita), ella lo hace, bueno una vez pasada la prueba, el vestirse y demás es fácil, puesto que a través de la ropa me esta permitido.

    Durante el día, con mis más y mi menos, cumplo estrictamente sus órdenes, es complicado el no poder tocarse, y encima el hecho en si te incita a desear tocarte, no me extenderé en como consigues ir a baños público, como cuando te pica consigues aliviarte, una tortura en toda regla, como sabía ELLA lo que iba a ocurrir.

    Por la noche al acostarnos, sus manos acarician me pene, uffffffff, que maravilla y que sensibilidad, que placer, no se puede apenas describir lo que puede llegar a ser el simple roce de su piel sobre la mía… ¡Ese fue su premio a mi constancia!!!

     Al día siguiente por motivos de trabajo tenía que ir con gente y estar en el campo. ELLA se regodeaba pensando en como iba a salir del aprieto, y me dijo que me permitía tocarme, eso sí, por cada vez que me tocase un castigo recaería sobre mí.

    Y triunfé, o eso creí yo, conseguí aguantarme y pasar la mañana entre gente y en pleno campo sin tocarme. Pero al llegar a casa y contárselo ELLA se sintió un poco frustrada porque tenía preparados varios castigos y no iba a poderlos llevar a cabo. Pero hete aquí que como Dueña y Señora caprichosa que es , decidió que uno al menos lo iba a realizar, me ordeno desnudarme e inclinarme y antes de que me diese cuenta ( yo esperaba algún azote), dos pastillas pequeñas de jabón fueron introducidas en mi ano, ¡jope! Como escuece, estuve con ellas en mi interior varias horas, ríete del genjibre, con aquella no desaparece el efecto del escozor, y encima al expulsarlas el ano queda el pobre irritado…

    Y así continuo la semana… con alguna judiada más y algún juego perverso para rematar la faena.

    Pero lo que si es cierto, es que no es fácil ni deseable pasar una semana de esta guisa, espero que durante algún tiempo se olvide de esta tortura que a la vez de simple es efectiva y terrible.

1 comentario:

AGUASANTA dijo...

GENIAL EXPERIENCIA LA QUE HAS CONTADO MMM PERFECTA,PARA EL DISFRUTE DE TU DUEÑA Y PERFACTA PARA TI,AUNQUE HAYA SIDO ALGO INCOMODA.... ;)
UN SALUDO A AMBOS.

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